viernes, 25 de marzo de 2011

Viena Día 1

Para describir Viena hace falta una sola palabra: imperial.

No, más: Viena es regia, majestuosa, suntuosa. Es delicada y es sólida. Es clásica y civilizada.

Para mí, que amo visitar ciudades, Viena me ha ofrecido un primer día de admiración continua.

Tomamos el avión muy temprano a la mañana, a las 6.45 hora Londres y llegamos con sólo 20 minutos de retraso y eso que el avión demoró bastante en despegar. No que me interesara realmente, dormí casi todo el tiempo menos cuando me ofrecieron el desayuno en el avión...

Llegamos al aeropuerto y nos llamó la atención que antes de pasar por Migraciones uno caminaba por unos pasillos amplios rodeados de cafés y demás negocios. Incluso había mostradores de algunas empresas aéreas.

Todo en el aeropuerto está señalizado para que te tomes el CAT (City Airport Train) que sale €18 ida y vuelta y ok, llegás al centro en 16 minutos pero por 10 minutos más y €3.80 la ida en un tren común, vale la pena tomar el tren común!

Así que si venís, fijate muy bien los carteles, porque para el CAT está todo verdosamente señalizado pero para el común, no. Hay carteles pero hay que buscarlos bastante con la mirada!

El tren común.

Este tren es cómodo, sacás el boleto en la plataforma misma, lo hacés validar y lo tomás. Tuvimos que hacer combinación con otra línea y a la salida de una para pasar a la otra, nos sorprendimos de no encontrar molinetes, sólo unas tímidas maquinitas donde pasar nuestro boleto.

Los molinetes invisibles.

Aaaah, lo primero que vi de Viena, la Staatsoper.

Cuando hicimos el check-in, nos dijeron que nuestra habitación no iba a estar lista hasta las 2pm así que dejamos las valijas y nos fuimos a caminar. Claro que ya eran las 12 del mediodía y mi estómago estaba empezando a protestar...

Había leído de las famosas salchichas y buscamos y buscamos y encontramos un lindo puesto en el medio de una calle peatonal, donde había gente haciendo cola (señal de que la comida es buena) y pedimos una cada uno.

Yo pedí una "milde" y Ale una rellena de queso.

Lo particular es que el pan donde ponen la salchica es una baguette agujereada y es una idea genial, no hay forma de que te chorrees la salsa ni te ensuciás!!

Buen provecho, Ale!

Caminamos por una hermosa calle peatonal y llegamos a la Stephansplatz donde el edificio más importante es la catedral, Stephansdom.

Qué suerte la nuestra, estaba siendo refaccionada! Pero igual se podían ver sectores muy lindos, como el techo de colores.

La Stephansdom es un emblema nacional de Austria, se comenzó a construir en el siglo XII y ha soportado ataques e incendios.

Adentro es bellísima y cuenta con un órgano de 10.000 tubos.

Stephansdom.

Todo alrededor de la catedral y por otros puntos de la ciudad, se pueden ver carruajes tirados por dos caballos cada uno y lo particular es que sus conductores portan ese sombrerito tan simpático, tan británico, diría yo.

Carruajes y caballos.

No sé si notaron pero atrás de los caballos van colgados una especie de sacos de cuero. Es para que no se ensucien las calles de bosta. Muy chic, realmente.

Por ahí cerca se encuentra una de las tantas casas donde vivió Mozart.

Leí que se mudó como 11 veces!

Seguimos caminando y llegamos a la plaza Am Hof, rodeada de unos muy lindos edificios, uno de ellos es una iglesia cuyo nombre interpreto del inglés como "Los Nueve Coros de los Ángeles".

Am Hof.

Este es el Palacio Collalto, donde Mozart, a los 6 años dio su primer concierto.

Y ahí nomás, dando la vuelta te encontrás la Judenplatz, que en el siglo XII fue el centro del Barrio Judío.

El Museo.

La plazoleta.

En el centro de la plazoleta hay un edificio que conmemora el Holocausto Judío.


Este bloque cuadrado, que pareciera no tener gracia y hasta desentonar con lo de alrededor, tiene la belleza particular de estar construido de concreto y lo que parecen ladrillos, son en realidad 7.000 libros con sus tomos puestos para adentro, los títulos de esos libros que nunca se podrán leer y que se perdieron para siempre.

Otra plazoleta muy elegante es la Freyung, donde uno puede encontrar galerías elegantes con negocios que ofrecen antigüedades, joyas y otros productos de calidad.

Divisamos una hermosa fuente, la Austria-Brunnen, diseñada en 1846 con cuatro figuras femeninas de bronce que simbolizan los ríos Elbe, Danubio, Weichsel y Po, los principales ríos de Austria. Y la figura femenina principal representa a Austria.

Fuente Austria-Brunnen.

Cuánto pasó ya de que almorzamos! Ah, no nos podemos perder la oportunidad de darnos una vuelta por el clásico Café Central, donde se puede degustar un delicioso café con un delicioso ejemplo de pastelería vienesa...

Café Central por fuera.

Café Central por adentro. Hermoso. Y apetitoso.

Los precios? Accesibles! €3.90 cada porción de torta o postre. Lo que era más caro era el té o el café. Yo me decidí (y cómo me costó!) por la torta emblema del Café (Calma, calma... Sé de la existencia de la Sacher Torte y de la Demel Torte!) y Ale por un strudel de manzana, riquísimo aunque la masa no era de tan hojaldre.

Ñam!

El sol se iba escondiendo de a poquito y no nos quejábamos porque seguía siendo un bello atardecer. Caminamos por un sector muy imperial, divisando primero el Palacio Imperial de Hofburg.

La entrada. The Michael Wing.

Este palacio es como si fuera la entrada a otras plazoletas donde se encuentra la Biblioteca Nacional y muchos museos así también como la Escuela Española de Equitación, esa que entrena a los caballitos a hacer unas bonitas exhibiciones, que pareciera que bailaran. Estaba cerrada hoy y creo que mañana hacen exhibiciones pero no tuvimos suerte con encontrar entradas...

Y adentro se pueden ver los siguientes edificios:

La Biblioteca Nacional.

La estatua de Joseph II frente a la biblioteca.

Burgtor.

Heldenplatz.

Decidimos salir por donde habíamos entrado y caminamos por otras calles peatonales, la Kohlmarkt and Graben, repleta de gente comprando en negocios elegantes y caros.

Llegando al Kolmarkt Strasse.

Elegante heladería.

La Graben Strasse.

Columna que conmemora los 100.000 muertos por la plaga de 1679.

Espero el paseíto les haya gustado, no doy más del sueño y mañana hay que levantarse temprano para seguir!!!


12 comentarios:

Ann dijo...

Alicia, qué bueno que puedas disfrutar de Europa como lo hacés!
Gracias por 'compartirla' con los que nos quedamos acá, soñando con llegar algún día :)
Te mando un beso grande, vuelvo mañana a por más "eye candy"!

Lorena dijo...

LLego a entrar a la cafeteria esa y me sacan con un coma diabetico, no puede ser todo tan rico y tan bien presentado, al igual que vos no sabria que elegir.
Que sigas disfrutando de Viena, un saludo Lorena de Rosario

Betty dijo...

Sólo conozco el extremo oeste de Austria, volví encantada con lo poco que he visto y me "prometí" volver a ese país, por lo que es un gusto leer este post!

Besos

PD para cuando un recorrido por la península escandinava?

Paola Vampirolla dijo...

Bueno, me alegro que les guste Viena :)
Acá el tema con el subte es raro. Lo único que tenes que hacer es comprar el ticket y marcarlo. Y se espera que la gente sea "decente" y lo cumpla. Pero como ultimamente, muchos viajan gratis... te puede pasar que, de sorpresa, suban inspectores y te controlen si tenes boleto. Y las multas no son demasiado baratas.

Ah, me olvidaba. Qúe tal estubo la Käsekrainer?

Saludos

Mai dijo...

Qué belleza! Maravillosa Austria!
Gracias por compartirla Alicia!
Un beso grande

Cheli dijo...

Me encanta!!!! y que pinta tenia la tarta!!!
Que ya me tenes mal acostumbrada, y veo una entrada tuya, sobre todo de tus viajes, y no me dan los dedos para entrar rapidito!!!!
Como siempre, un placer, y dan unas ganas de viajar!!!!
a ver cuando me hago alguna escapadita, seguro, antes de hacerlo, vere tus entradas antiguas por aquello de ir bien asesorada!!

Besos!

Montse dijo...

Maravillosa Viena. De esas ciudades que por cualquier rincon te encuentras con una obra de arte.
Solo una objecion, según un amigo austriaco dice que es muy aburrida.

Mauricio Milano dijo...

El paseíto me gustó mucho, como casi todos tus viajes. Qué fortuna tenés, Alicia, de poder viajar a tantos lados tan hermosos!

Besos desde Montevideo

Mariana dijo...

que lindo!
la pasteleria austriaca y alemana te dejan con las arterias que essssplotan, pero que rico.
Que suerte que les toca lindo clima porque no hay como caminar por viena!

aumax dijo...

Que interesante todo, pero lo que nunca vi es la bolsa para bosta y los molinetes, muy gracioso. la torta, diferente de otras??

Gonzalo dijo...

Hermosa Viena! Que lindo qeu estes alla y que te tomes el trabajo de hacer el post en directo, eso se re agradece!

Las fotos son un sueño! Y que rica esa confiteria, me encantó! 3, 90 euros? NADA!

Besotes y sigo leyendo!

Der Mond dijo...

Che Alicia no me vas a decir que no te reis como abren el pan para la salchica del pancho!! lo viste.. .es muy chistoso fue lo primero que me llamo la atención

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